miércoles, 28 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz VII (IX)

Articulo N° VII

La familia Frank

‘Tehran Times’, 19 de febrero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
Si Auschwitz hubiese sido un campo de exterminio para judíos, virtualmente ningún judío habría sobrevivido, pero las memorias de los exprisioneros de Auschwitz podrían llenar una biblioteca. Sobrevivientes que hicieron de su experiencia una profesión, como Elie Wiesel, y quien se presenta a sí mismo como testigo viviente del Holocausto, representan, de hecho, pruebas vivientes que la supuesta exterminación de judíos nunca sucedió.
Incluso el trágico destino de la familia Frank no cuadra con el relato oficial de Auschwitz. La joven judía Ana Frank, quien se volvió mundialmente famosa después de su muerte gracias a su diario, el cual Robert Faurisson ha demostrado que fue escrito en gran parte por el padre de la niña después de la guerra (1), fue deportada de Amsterdam a Auschwitz en agosto de 1944.
Poco la después de esto, los alemanes comenzaron a evacuar el campo de Auschwitz debido a su cada vez peor situación militar. Ana y su hermana fueron enviadas a Bergen-Belsen en donde en poco tiempo sucumbieron ante el tifus, antes del fn de la guerra. Su madre murió en Auschwitz en enro de 1945, lo cual significa que bajo la versión oficial no pudo haber sido gaseada ya que ésta dice que los gaseos cesaron en octubre o noviembre de 1944. Su padre Otto sobrevivió a la guerra y murió en Suiza décadas después. El ejemplo de la familia Frank muestra que, mientras que los judíos eran intensamente perseguidos y grandes cantidades de ellos murieron debido a las pobres condiciones de los campos, nunca existió una política de exterminio. Si tal política hubiese existido, toda la familia hubiese sido gaseada en Auschwitz.
Muchos judíos fueron transferidos de un campo a otro sin riesgo de ser asesinados, de esta manera, Israel Gutman, quien posteriormente llegó a ser editor de la ‘Enciclopedia del Holocausto’, sobrevivió a Auschwitz, Majdanek, otro “campo de exterminio”, Mauthausen y Gunskirchen (2). Un tal Samuel Zylbersztain, judío polaco, sobrevivió a no menos de diez campos: El “campo de exterminio” de Treblinka, el “campo de exterminio” de Majdanek ¡y a ocho “campos ordinarios” en el transcurso! (3) Incidentalmente, estas transferencias frecuentes eran debido a la falta de mano de obra para la producción de guerra alemana: Los prisioneros eran enviados donde eran requeridos. Por supuesto, estos incesantes viajes facilitaron la transmisión de enfermedades infecciosas. ¡No necesitaríamos de las patrañas de las cámaras de gas para explicar las altas tasas de mortalidad en los campos de concentración!
Así, los incontables exprisioneros judíos de los campos de concentración quienes escribieron sus memorias después de la guerra, deben explicar cómo hicieron para sobrevivir a la “fábrica de muerte nazi”, de forma rutinaria ellos lo atribuyen a un milagro. De esta manera, un tal Moshe Peer afirmó en 1993 que había sobrevivido a no menos de seis gaseamientos en Bergen-Belsen (4), lo que hizo decir al humorista judío Ephraim Kishon: “Maravíllense, estuve de camino al campo de exterminio, pero fui capaz de escapar volando, ¡fue un milagro!” 

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