viernes, 30 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz IX (IX)

Articulo N° IX

Germar Rudolf

‘Tehran Times’, 21 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
En 1993, el químico alemán Germar Rudolf confirmó los resultados del reporte Leuchter en un estudio científico magistral (1). Él demostró que los orificios en el techo de la morgue del crematorio II en Birkenau, en donde varios cientos de judíos fueron gaseados según testigos, no existieron en el tiempo en que los asesinatos masivos supuestamente sucedieron. Los testigos hablaron de 4 orificios de perfil redondeado, pero los orificios que se observan en la actualidad son de forma irregular, adicionalmente, las barras de refuerzo que aún es evidente que atraviesan uno de los orificios muestran que tales orificios fueron hechos torpemente en la postguerra para crear la ilusión que eran orificios auténticos por donde se introducía el ‘Zlyklon B’, de esta manera, ¡se demostraría que el veneno no pudo haber sido introducido en la “cámara de gas”!
El pesticida ‘Zyklon B’ consiste en cianuro de hidrógeno en una presentación granulada sólida. El gas es liberado a través del contacto con el aire. A temperatura normal, el contenido total del gas se volatiliza en dos horas. Para matar a las víctimas en un periodo de 5 a 15 minutos, como fue declarado por los testigos, se hubieran requerido enormes cantidades de ‘Zyklon B’. Bajo estas circunstacias, los trabajadores que presuntamente removieron los cadáveres después de cada gaseo no pudieron haber entrado a la cámara de gas inmediatamente después de la muerte de las víctimas, como los testigos lo aseguran, incluso hubiesen muerto si hubieran portado máscaras antigas, esto también fue demostrado fehacientemente en el reporte Rudolf.
Rudolf demostró que “la principal instalación de la muerte del Tercer Reich”, la morgue del crematorio II, nunca fue expuesta al ‘Zyklon B’. El cianuro de hidrógeno forma un pigmento extremadamente estable (ferro-cianuro) con el componente ferroso de los materiales de construcción. El pigmento se degrada tan lentamente como los materiales de construcción mismos y como lo muestran los diversos experimentos a través de décadas. Extremadamente altas concentraciones de compuestos cianuros se pueden encontrar todavía en los ladrillos de las cámaras para despiojar en Birkenau, mientras que en las pretendidas cámaras de gas en Krema II son insignificantes, y que aún es parcialmente factible entrar, pues está derrumbada desde finales de 1944 o principios de 1945. Esto nos lleva a la conclusión que ningún gaseo pudo haberse realizado ahí.
Utilizando el seudónimo Ernst Gauss, Rudolf editó la antología científica “Grundlagen zur Zeitgeschichte” (Fundamentos de Historia Contemporánea) en 1994. Una edición actualizada en inglés apareció en el año 2000 (2). Este libro, que resume los resultados de la investigación revisionista, es indispensable para cualquiera que esté interesado en la verdad sobre el Holocausto.

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