miércoles, 28 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz VII (IX)

Articulo N° VII

La familia Frank

‘Tehran Times’, 19 de febrero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
Si Auschwitz hubiese sido un campo de exterminio para judíos, virtualmente ningún judío habría sobrevivido, pero las memorias de los exprisioneros de Auschwitz podrían llenar una biblioteca. Sobrevivientes que hicieron de su experiencia una profesión, como Elie Wiesel, y quien se presenta a sí mismo como testigo viviente del Holocausto, representan, de hecho, pruebas vivientes que la supuesta exterminación de judíos nunca sucedió.
Incluso el trágico destino de la familia Frank no cuadra con el relato oficial de Auschwitz. La joven judía Ana Frank, quien se volvió mundialmente famosa después de su muerte gracias a su diario, el cual Robert Faurisson ha demostrado que fue escrito en gran parte por el padre de la niña después de la guerra (1), fue deportada de Amsterdam a Auschwitz en agosto de 1944.
Poco la después de esto, los alemanes comenzaron a evacuar el campo de Auschwitz debido a su cada vez peor situación militar. Ana y su hermana fueron enviadas a Bergen-Belsen en donde en poco tiempo sucumbieron ante el tifus, antes del fn de la guerra. Su madre murió en Auschwitz en enro de 1945, lo cual significa que bajo la versión oficial no pudo haber sido gaseada ya que ésta dice que los gaseos cesaron en octubre o noviembre de 1944. Su padre Otto sobrevivió a la guerra y murió en Suiza décadas después. El ejemplo de la familia Frank muestra que, mientras que los judíos eran intensamente perseguidos y grandes cantidades de ellos murieron debido a las pobres condiciones de los campos, nunca existió una política de exterminio. Si tal política hubiese existido, toda la familia hubiese sido gaseada en Auschwitz.
Muchos judíos fueron transferidos de un campo a otro sin riesgo de ser asesinados, de esta manera, Israel Gutman, quien posteriormente llegó a ser editor de la ‘Enciclopedia del Holocausto’, sobrevivió a Auschwitz, Majdanek, otro “campo de exterminio”, Mauthausen y Gunskirchen (2). Un tal Samuel Zylbersztain, judío polaco, sobrevivió a no menos de diez campos: El “campo de exterminio” de Treblinka, el “campo de exterminio” de Majdanek ¡y a ocho “campos ordinarios” en el transcurso! (3) Incidentalmente, estas transferencias frecuentes eran debido a la falta de mano de obra para la producción de guerra alemana: Los prisioneros eran enviados donde eran requeridos. Por supuesto, estos incesantes viajes facilitaron la transmisión de enfermedades infecciosas. ¡No necesitaríamos de las patrañas de las cámaras de gas para explicar las altas tasas de mortalidad en los campos de concentración!
Así, los incontables exprisioneros judíos de los campos de concentración quienes escribieron sus memorias después de la guerra, deben explicar cómo hicieron para sobrevivir a la “fábrica de muerte nazi”, de forma rutinaria ellos lo atribuyen a un milagro. De esta manera, un tal Moshe Peer afirmó en 1993 que había sobrevivido a no menos de seis gaseamientos en Bergen-Belsen (4), lo que hizo decir al humorista judío Ephraim Kishon: “Maravíllense, estuve de camino al campo de exterminio, pero fui capaz de escapar volando, ¡fue un milagro!” 

martes, 27 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz VI (IX)

Articulo N° VI

Rudolf Vrba

‘Tehran Times’, 17 de febrero de 2001
Dr. younes Geranmayeh
Por décadas, ningún abogado y ningún periodista se han atrevido a cuestionar los embustes judíos que se presentaron como testimoniales de las “cámaras de gas”, y así estos embusteros fueron capaces de ir de un proceso legal a otro y de una conferencia de prensa a otra sin temor a ser desmentidos. Esta situación cambió en 1985, en el proceso del alemán de nacimiento Ernst Zundel en Canadá.(1)
El abogado de Zundel, Douglas Christie, sin clemencia interrogó al testigo número uno de las cámaras de gas, Rudolf Vrba. En abril de 1944, Vrba, un judío eslovaco, había volado desde Auschwitz junto con su compatriota y también judío Alfred Wetzler. En noviembre del mismo año, Vrba y Wetzler elaboraron un reporte en el cual describieron a Auschwitz como un campo de exterminio y fue publicado en Nueva York como parte del llamado ‘Reporte de la Junta de Refugiados de Guerra’. Veinte años después, Vrba escribió un libro sobre su estadía en Auschwitz (2).
En las páginas 10 a la 13 describió que Himmler visitó Auschwitz en enero de 1943, según él, un nuevo crematorio fue inaugurado durante esa visita, en Birkenau, junto con el gaseo e incineración de 3 mil judíos, mientras que el líder de las SS Heinrich Himmler observaba la agonía de las víctimas a través de la mirilla de la puerta de la cámara de gas. ¿Habría estudiado Vrba algún documento por medio del cual se habría enterado que Himmler visitó Auschwitz por última vez en julio de 1942 y que el primer crematorio de Birkenau fue abierto en marzo de 1943?
Cuando Christie preguntó a Vrba si realmente había visto personalmente a Himmler en esa ocasión y como había afirmado en su libro, Vrba respondió: “Quizás fué él, quizás sólo fue un enviado. No creo que exista una gran diferencia”. Christie insistió: “¿Quisiera decir a esta corte si realmente vió a Himmler observando a través de la mirilla de la cámara de gas?” Vrba respondió: “No, no diría que estuve presente cuando él estaba observando a través de la puerta de la cámara, pero consigné un relato que escuché muchas veces de muchas personas”. Christie objetó: “Pero en su libro escribió que usted había visto todo y no menciona que sólo lo había escuchado de otros.” El impostor finalmente aceptó !que había utilizado “licencia poética” al escribir su libro! (3)
Así, la terrible acusación de genocidio descomunal en contra de la nación alemana, desde 1945 está fundamentada en las mentiras de rentables embusteros como Rudolf Vrba, Filip Mueller y Elie Wiesel, adicionalmente de las confesiones del excomandante de Auschwitz Rudolf Hoess, quien fue torturado por tres días por interrogadores británicos antes de que firmara su declaración ante sus atormentadores que ya la habían preparado

lunes, 26 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz V (IX)

Articulo N° V

Testimonios V/S evidencias materiales

‘Tehran Times’, 7 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
Un revisionista suizo, Juergen Graf, ha recolectado y analizado 30 testimonios sobre los supuestos gaseos homicidas en Auschwitz (1). Las declaraciones en estos testimonios caían en contradicciones técnicas y lógicas, y que ponían en entredicho su valor como evidencia. He aquí algunos ejemplos:
En los crematorios modernos, la incineración de un cadáver toma alrededor de una hora en promedio, pero según los testigos, este mismo procedimiento sólo requería una fracción de ese tiempo en Auschwitz. El judío checo Dov Paisikovic afirmó que tomaba sólo 4 (cuatro) minutos reducir un cadáver a cenizas. El judío húngaro Miklos Nyiszli reportó que 46 hornos en Birkenau podían incinerar 20 mil cadáveres por día.
Rudolf Hoess fue más modesto en sus “estimaciones”, después que los británicos lo extraditaron a Polonia donde posteriormente fue ahorcado, declaró que en Auschwitz 3 cadáveres podían ser incinerados en un solo quemador en sólo 20 minutos, pero incluso esta cifra es nueve veces inexacta. Algunos exprisioneros de Auschwitz, como el judío polaco Henry Tauber, afirmaron que los cadáveres podían ser incinerados sin el uso de algún comburente: es generalmente bien conocido que el cuerpo humano está constituido por al menos 60% de agua y que no se quemará sin la ayuda de algún comburente. Aún así, los historiadores del “Holocausto” como J. C. Pressac, quien considera a Tauber como un testigo presencial particularmente confiable, no toma en serio esta condición física del asunto.
Otros testigos oculares sostuvieron que los prisioneros judíos que supuestamente tenían que desalojar las cámaras después de su uso, realizaban esta labor sin máscaras antigases en un ambiente saturado de gas cianuro de hidrógeno. Un famoso “superviviente del Holocausto” fue el judío eslovaco Filip Mueller, cuyo repulsivo best-seller titulado “Sonderbehandlung”, es citado por Raul Hilberg no menos de veinte veces en su libro de referencia sobre el “Holocausto” ¡y en donde se describe a sí mismo comiendo una tarta dentro de la cámaraa en un ambiente saturado de gas cianuro de hidrógeno! (2)
Por supuesto, es imposible que los testigos coincidieran en la misma versión absurda sin haberse puesto previamente de acuerdo. El 2 de febrero de 1945, una semana después de la liberación de Auschwitz, el diario soviético “Pravda” había reportado una “cinta trasportadora” por medio de la cual “cientos de personas fueron asesinadas simultáneamente con una corriente eléctrica”. El corresponsal del Pravda, el judío Boris Polevoi, también mencionó las cámaras de gas, pero situadas incorrectamente, no en Birkenau, al oeste del campo principal, sino al este de Auschwitz. Posteriormente los comunistas polacos se ocuparon del asunto para que no volviese a repetirse esta clase de errores comprometedores. Tuvieron a su disposición muchos exprisioneros de Auschwitz antes de que declarasen ante una comisión, y se aseguraron que tales testigos coincidieran sobre el arma homicida y su localización. Las flagrantes imposibilidades que aún caracterizaron las declaraciones más o menos unánimes de los testigos sólo se explican por el hecho que acordaron qué decir antes de testificar o que fueron instruidos de antemano en lo que debían decir. Así, un testigo tras otro declaró que 4 millones de personas fueron asesinadas en Auschwitz.

domingo, 25 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz IV (IX)

Articulo N° IV

Más de testimoniales

‘Tehran Times’, 3 de febrero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
El hecho que la evidencia para el “mayor crímen de la historia” solamente recaiga en declaraciones de testigos, es muy embarazoso para los historiadores proholocaustistas, ya que en numerosas ocasiones ha sido demostrado la falta de congruencia de los testigos, particularmente de los judíos. En los Estados Unidos, Frank Walus, un obrero retirado de origen polaco, le fue promovido un juicio por parte de Simón Wiesenthal y su camarilla, acusándolo de atrocidades inimaginables en un campo de concentración alemán. No menos de 11 falsos testigos judíos declararon bajo juramento que habían visto personalmente a Walus torturando y asesinando a prisioneros judíos. Walus gastó casi todos sus ahorros y se endeudó para sostener su defensa. Finalmente obtuvo documentación desde Alemania que demostraba que durante toda la guerra él se había dedicado a labores de agricultura en una granja en Bavaria. La acusación se vino abajo y Walus fue absuelto (1).
Durante la guerra y en el periodo de postguerra inmediato, existieron toda clase de reportes truculentos de testigos que hablaban sobre judíos siendo exterminados por medio de electrocución, vapor y fuego. En 1945, el judío húngaro Stefan Szende afirmó que en el campo de Belzec millones de judíos habían sido asesinados en gigantescas celdas subterráneas: “El piso era metálico y sumergible. Los pisos de esos calabozos, con miles de judíos sobre ellos, se sumergían en agua que estaba contenida por un gran embalse, pero sólo hasta un nivel que sobrepasaba las caderas, entonces se enviaba una corriente eléctrica a través del agua. Después de unos momentos, todos los judíos, miles, de una sola vez morían.” (2)
Durante el proceso de Nuremberg, las autoridades polacas rindieron un reporte sobre Treblinka, según el cual, cientos de miles de personas habían sido asesinadas con vapor en ese campo (3). Ya en el año 1958, el nada confiable Elie Wiesel escribió que los alemanes acostubraban quemar en vida a los judíos en Auschwitz. “No muy lejos de aquí, emergían llamas resplandecientes de una fosa, llamas gigantescas, en las cuales ellos solían realizar incineraciones, un camión se acercaba hasta el borde y arrojaba su carga en la fosa, la cual estaba constituida ¡por niños pequeños y bebés!, ¡si, yo lo he visto con mis propios ojos!” Ningún historiador jamás ha reafirmado que los alemanes hayan quemado a los judíos en vida. Según el relato ofcial del “Holocausto”, fueron gaseados, pero aunque Wiesel pasó 8 meses en Auschwitz, nunca mencionó las cámaras de gas en su libro ‘La Nuit / La Noche’ (5).
En el periodo de la postguerra, existieron numerosas declaraciones de testigos sobre gaseos homicidas en el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich. Así, el médico checo Franz Blaha, declarando bajo juramento en el proceso de Nuremberg, declaró he él personalmente examinó los cadáveres de las personas gaseadas en ese campo (6). Pero los historiadores en la actualidad llegaron a la concusión que no existieron cámaras de gas en Dachau. ¿Por qué los reportes de los testigos correspondientes a supuestos gaseos en Auschwitz tendrían mayor credibilidad que los reportes dados sobre Dachau?

viernes, 23 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz III (IX)

Articulo N° III

Testimonios v/s Documentos

‘Tehran Times’, 1 de febrero de 2001
Dr. Younes Geranmayeh
En 1996, el historiador francés antirevisionista, Jacques Baynac, escribió dos amplios artículos en los cuales cándidamente admite que el relato oficial de las cámaras de gas se sostiene sólo en las declaraciones de testigos (1). De hecho, no existe evidencia documental de los gaseos, ni siquiera de un sólo ser humano, en los campos alemanes. En 1990 los rusos hicieron públicos los registros necrológicos de Auschwitz, en los cuales la administración nazi había registrado 66 mil muertes en el periodo entre mediados del año 1941 hasta finales de 1943. Cada página contiene el nombre, fecha y lugar de nacimiento, nacionalidad, religión así como la fecha y causa de la muerte del prisionero. Estos registros escritos representan una gran dificultad para los historiadores exterminacionalistas, ya que tienen que explicar la razón por la cual los alemanes, quienes supuestamente habían gaseado a millones de judíos en Auschwitz sin registrarlos, se tomaron tantas molestias en documentar cada caso de muerte natural.
El argumento “los alemanes destruyeron toda evidencia incriminatoria” es falso ya que después de la liberación de Auschwitz, los rusos encontraron aproximadamente 60 mil páginas de documentos en el Zentralbauleitung (edificio central administrativo). Este organismo fue el responsable de la construcción de los crematorios donde se pretende que estuvieron las cámaras de gas. En realidad, estas “cámaras de gas” sólo fueron morgues ordinarias en donde los cuerpos de los prisioneros que fallecían eran depositados para su posterior cremación. Al no haber descubierto los soviéticos ni un sólo documento que probara los gaseos homicidas tuvieron que fabricar “evidencia” y así probar las atrocidades del régimen del Nacional Socialismo. Pero todo el conjunto de documentos desaparecieron en los archivos rusos en donde permanecieron inaccesibles a los historiadores occidentales hasta hace más de una década.
No sólo los documentos alemanes del tiempo de la guerra no confirman la versión oficial del Holocausto, sino que directamente lo refutan. Por ejemplo, los registros que permanecen en el museo de Auschwitz muestran que 15,707 personas, en su mayoría judíos, recibieron atención médica en Monowitz, que era uno de los subcampos que integraban Auschwitz, entre julio de 1942 y junio de 1943. 766 de estas personas murieron, los restantes fueron liberados (2). ¿Cómo cuadra esto con una política de exterminio?
El relato “los judíos no aptos para trabajar eran asesinados” también es refutado por la documentación referida. Para nombrar uno de tantos ejemplos, está el reporte escrito emitido inmediatamente después de la liberación de Auschwitz por cuatro médicos judíos quienes habían practicado su profesión en el hospital del campo, los cuales contienen los nombres de aproximadamente mil pacientes judíos que los alemanes habían dejado ahí antes de evacuar el campo. Entres estos pacientes se encontraban 97 niños y 83 niñas entre uno y quince años, quienes habían sido deportados ahí junto con sus padres con el fin de evitar las separaciones de las familias (3). Si el relato del Holocausto fuese verdad, estos niños habrían sido considerados “consumidores inútiles de comida” y por consiguiente asesinados a su llegada al campo.

Articulo: La Mistificación de Auschwitz II (IX)

Articulo N° II

Sobre el número de victimas

‘Tehran Times’, 29 de enero de 2001.
Dr. Younes Geranmayeh
El campo de concentración de Auschwitz estaba situado en la Alta Silesia, nadie niega que ese fue un terrible lugar de sufrimiento humano, como demostraremos más tarde, aproximadamente 150 mil prisioneros murieron en Auschwitz, en su mayor parte por enfermedades tales como el temido tifus que era transmitido por los piojos, también por alimentación deficiente y agotamiento. Por supuesto, también ocurrieron algunas ejecuciones y ahorcamientos debidos a actos de resistencia y sabotaje.
El número de aproximadamente 150 mil víctimas significa que cerca del 38% de los 400 mil prisioneros registrados murieron en ese lugar, Sin embargo, según la ‘historia oficial’ de Auschwitz, estas 150 mil víctimas sólo representaron una pequeña parte del total de muertos.
Los historiadores exterminacionalistas afirman que Auschwitz no sólo sirvió como campo de trabajo sino también como campo de exterminio en donde los judíos de varios países europeos fueron asesinados en masa usando el pesticida ‘Zyklon B’. Según estos historiadores, los judíos que eran aptos para el trabajo eran perdonados de este destino temporalmente, mientras que los demás eran asesinados inmediatamente en las “cámaras de gas” sin haber sido previamente registrados. Según estos historiadores, los gaseos comenzaron a principios de 1942 en la morgue del crematorio de lcampo principal de Auschwitz (Auschwitz I). Desde la primavera de 1942 a la primavera de 1943, dos graneros en Birkenau, a dos millas del campo principal, presuntamente fueron utilizados como cámaras de gas. Desde la primavera de 1943 se dice que los gaseos en masa sucedieron en los cuatro crematorios de Birkenau.
En el proceso de Nuremberg, los soviéticos afirmaron que no menos de 4 millones de personas fueron asesinadas en Auschwitz, pero ningún historiador occidental jamás se ha atrevido a aceptar esta ridícula cifra. Raul Hilberg coloca el total de muertes en Auschwitz en 1 millón de judíos y 250 mil no-judíos, y en 1994, Jean-Claude Pressac, a quien los medios de comunicación entusiastamente le adjudican haber refutado a los revisionistas, declaró que entre 630 mil y 710 mil personas, judíos y no-judíos, murieron en Auschwitz.
Son significativas estas notables reducciones del número de muertos en Auschwitz y que no parecen afectar el sacrosanto número de los 6 millones de “víctimas del Holocausto”. Este número permanece tan inamovible como las pirámides de Egipto. Imagínese que se tienen 6 manzanas en una canasta, alguien come una, dos o incluso tres de ellas, pero al final siempre se tienen 6 manzanas en la canasta, de este tipo es la aritmética del Holocausto.
Mientras que los historiadores exterminacionalistas describen a Auschwitz como una fábrica de la muerte, los revisionistas sólo lo han considerado como un extenso campo de trabajo, con el fin de determinar quién tiene la razón, tenemos que resolver la cuestión capital de las cámaras de gas homicidas, ya que si no se prueba la existencia de éstas, no existe el arma homicida y consecuentemente el Holocausto tampoco.

jueves, 22 de octubre de 2015

Articulo: La Mistificación de Auschwitz I (IX)

Este texto está compuesto por 9 artículos aparecidos en el ‘Tehran Times’ y representan un muy interesante resumen de la situación del llamado Holocausto judío. Un agradecimiento a ecorevisionista.

Contenidos:
I - La Mistificación de Auschwitz, una maquinación del Sionismo.
II - Sobre el número de victimas.
III - Testimonios V/S Documentos.
IV - Mas sobre testimonios.
V - Testimonios V/S Evidencias materiales.
VI - Rudolf Vrba.
VII - La familia Frank.
VIII - Faurisson, Zundel y Leuchter.
IX - Germar Rudolf.


Articulo N° I

‘La Mistificación de Auschwitz, una maquinación del Sionismo’ por M. Soroush-Nejad
‘Tehran Times’, 25 de enero de 2001.
Quizás la mayor mentira de la historia se delineó formalmente en 1946 durante los procesos de Nuremberg, en donde los victoriosos aliados, conjuntaron sus esfuerzos para validar el sufrimiento judío antes y durante la II Guerra Mundial. Ahí trataron de justificar sus prejuicios hipócritas en contra de los vencidos alemanes dependiendo casi exclusivamente en las llamadas confesiones del primer comandante de Auschwitz, Rudolf Hoess.
Hoess, quien habría desaparecido al finalizar la guerra y adoptara una nueva identidad bajo el nombre Franz Lang, vivió y permaneció escondido en una granja al norte de Alemania. Ahí fue descubierto y capturado por sus cazadores en 1946 y fue llevado para interrogársele a las oficinas de Nuremberg.
Su interrogatorio fue conducido por un célebre equipo británico, especialistas en tortura bajo la dirección de un sargento judío del ejército británico llamado Bernard Clark. Después de tres días de intensa indagación, su inquisidor fue capaz de obtener una declaración de él en la cual cláramente confesaba haber gaseado 2.5 millones de personas, con un total de 3 millones durante su periodo como comandante del campo hasta que cerró en Noviembre de 1943.
Estas cifras obtenidas bajo coacción fueron las primeras grandes ‘meteduras de pata’ de Clark y sus colegas interrogadores. El historiador polaco Franciszek Piper, director del departamento histórico del museo de Auschwitz, fijó el número de prisioneros enviados a Auschwitz desde abril de 1940 a enero de 1945 en 1.3 millones. Según la confesión de Hoess, él habría visitado los campos de Belzec y Treblinka en junio de 1941, en realidad, Belzec fue abierto en marzo de 1942 y el de Treblinka en julio de 1942.
Así, la piedra fundamental de la ‘historiografia oficial’ de Auschwitz es una confesión obtenida por medio de la tortura. Demostraremos en otros artículos la auténtica história de Auschwitz y el destino de los judíos durante la II Guerra Mundial.

lunes, 19 de octubre de 2015

Julio L. Alsogaray: Trilogía de la trata de blancas



Este libro es un documento único que demuestra, en forma ordenada, detallada y explícita la estructura de connivencia a nivel municipal, policial, político y judicial de los años 20, sus nombres, historias y lugares.
la red de origen judío, conocida como la Zwy Migdal. No era la única red de prostitución ya que las había también francesas, italianas y españolas. Pero ciertamente fue una de las mas poderosas y la que tuvo plena inserción social y hasta institucional, ya que sus "caftenes" ó rufianes se hallaban asociados legalmente en la Sociedad Varsovia, reconocida oficialmente por la Provincia de Buenos Aires, tenían sus propios cementerios privados (ya que la comunidad judía los había expulsado de su seno) y su propia sinagoga en la calle Córdoba al 3200, en donde realizaban parodias de casamiento, suntuosas fiestas y cumplían los ritos de su religión.

viernes, 16 de octubre de 2015

Knut Hamsun: Pan



Pan es una de las obras maestras de juventud de Knut Hamsun y, con Hambre, una de las más emblemáticas de este excepcional autor noruego, galardonado en su día con el Premio Nobel. Este gran canto a la naturaleza del mágico norte de Noruega donde Hamsun se crió, constituye el marco de una historia de amor. Pan representa la profunda unión con la naturaleza que sentía el autor noruego y su pasión por el ser excéntrico e individualista al margen de la civilización.

martes, 13 de octubre de 2015

Expresión: Plegaria de Alexander Solzhenitsyn

Qué bueno es para mí vivir Contigo, Seńor!
Qué confortante me resulta creer en Ti!
Cuando mi espíritu desfallece y deja de comprender,
cuando los hombres más inteligentes no ven más allá del fin del día
e ignoran qué deberan hacer mańana,
Tú me mandas la clara certidumbre de Tu existencia
y del cuidado que pones en que no se cierren todas las puertas del bien.

Llegado a la cumbre de la gloria terrena,
miro con sorpresa el camino recorrido
y que en soledad jamás yo habría desbubierto,
un sorprendente camino que a través de la falta de esperanza,
me ha conducido hacia este lugar desde el cual he podido
devolver a la humanidad el reflejo de Tus rayos.

Y Tú seguirás dejándome reflejarlos en la medida en que esto sea necesario.
Y si yo no tengo tiempo de hacerlo, Tú encargarás a otro que lo haga.

domingo, 11 de octubre de 2015

Michael Burleigh: Sangre y rabia. Una historia cultural del terrorismo



Sangre y rabia arroja nueva luz sobre la amenaza mundial del terrorismo, que previsiblemente seguirá atormentándonos durante las próximas décadas. El historiador Michael Burleigh se centra en las acciones y en la historia de vida de los terroristas, y no tanto en la ideología que esta detrás de sus motivaciones.
Este libro aborda el terrorismo como profesión, como cultura y como modo de vida y muerte, aspectos que suelen desatenderse. Burleigh nos lleva mas alla de las enrevesadas justificaciones y destapa la realidad unas veces miserable, otras sobrecogedora y otras sencillamente criminal del terrorismo moderno, desde sus orígenes en el nacionalismo irlandes, los revolucionarios rusos y los anarquistas internacionales, hasta las diferentes campañas terroristas que acompañaron a la descolonizacion. La actividad de grupos de extrema izquierda como la banda Baader-Meinhof o las Brigadas Rojas fue efímera en comparación con la lucha terrorista nacionalista llevada a cabo por ETA o el IRA, que a su vez han sido eclipsados por la violencia yihadista internacional.
El alcance panorámico del libro nos recuerda que todos los habitantes del mundo civilizado, desde Argel y El Cairo hasta Yacarta o Singapur, están juntos en esta larga guerra entre civilizaciones y en este caos.

jueves, 8 de octubre de 2015

Michael Burleigh: Pequeñas guerras, lugares remotos



El final de la Segunda Guerra Mundial no supuso el comienzo de la paz, sino la transición a conflictos con una localización más lejana derivados de un choque de ideologías más amplio. La caída de los imperios coloniales occidentales tras la Segunda Guerra Mundial conllevó un gran número de feroces luchas por el poder cuyas sangrientas consecuencias nos persiguen todavía hoy. 

Michael Burleigh, uno de los más aclamados historiadores contemporáneos, nos lleva de la mano en un viaje histórico desde Palestina hasta Pakistán, desde Cuba hasta Indochina, y cuestiona la historia de la segunda mitad del siglo XX al obligarnos a mirar más allá de la Guerra Fría para centrarnos en las guerras calientes que aún hoy seguimos padeciendo. El resultado es una obra deslumbrante, que examina la muerte del colonialismo y el origen de muchos de nuestros problemas actuales.

martes, 6 de octubre de 2015

Mònica Bernaé: Afganistán - Crónica de una ficcion



Afganistán se ha convertido en un nombre cotidiano sin quererlo, en una imposición política, en un conflicto no deseado que, tras muchos años de lucha, sigue sin resolverse. Mònica Bernabé es la única periodista española que vive en Afganistán, una observadora privilegiada que nos cuenta la historia del país a través de su experiencia y narra los acontecimientos que han marcado una década: desde la caída del régimen talibán en el año 2001 hasta la quema de coranes de 2012, pasando por la violencia endémica contra las mujeres y el mito del burqa, las duras condiciones de vida en el frente, la nueva estrategia de Obama o la realidad de las tropas españolas en el país. Bernabé da voz al pueblo afgano en una crónica extraordinaria que se aleja de toda manipulación mediática y revela la verdad sobre el conflicto que ha conseguido desacreditar la política intervencionista de Occidente.

lunes, 5 de octubre de 2015

José Javier Esparza: El Caballero del Jabalí blanco



Transcurren los últimos años del oscuro siglo VIII de nuestra era. El joven protagonista de esta novela, Zonio, hijo de Lebato y Muniadona, atraviesa las montañas cántabras con su familia en busca de un fértil valle que pueda alimentarlos a todos. Saben que por su audacia pueden acabar muy mal: asesinados en sus nuevas tie rras saqueadas por los musulmanes o esclavos en el gran mercado de Córdoba; pero el hambre aprieta y se niegan a seguir viviendo escondidos. Así comienza la epopeya de la Reconquista. Y así la ha novelado José Javier Esparza. Zonio y sus pioneros —labradores, monjes y guerreros— verán muchas veces destruida su obra y tendrán que comenzar desde cero. Habrá mucha sangre y mucha muerte durante estos años de oro y hierro y precisarán de una fe a toda prueba y una fuerza titánica para continuar adelante. Esta pudo ser su historia. Una novela épica y amena ambientada en una época que podría ser el de nuestro ciclo artúrico.

sábado, 3 de octubre de 2015

viernes, 2 de octubre de 2015

Expresión: Verdad

Sostengo en mis manos la verdad pero no tengo ningún eco por que este está acallado por el temor y el dolor de una realidad inventada, una construcción de una idea histórica que me revienta el espíritu saber que es una mentira aceptada por conveniencias múltiples. Revolución hermano judío contra nuestro real enemigo el SIONISMO.

Pedro Adler 

domingo, 27 de septiembre de 2015

Salvador Borrego: Alemania Pudo Vencer



Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial la historia ha dejado pendiente dar respuesta cabal a dos preguntas básicas: 1) ¿Tuvo Alemania la posibilidad de ganar la guerra (cuando) o la tenía perdida antes de empezar? 2) ¿Si hubiera ganado qué cambios habrían repercutido en el mundo de hoy? 

El mismo autor ha escrito ocho títulos con temas de la guerra. Le faltaba este como complemento de Derrota Mundial. Para los enemigos del revisionismo este libro es veneno

viernes, 20 de marzo de 2015

Video: Programa censurado



Este programa fue censurado por las comunidad judía en Chile debido a la explicación de la cosmovisión NS que da en este programa, en muchos países este programa hubiera sido sacado del aire. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Edwige Thibaut: La orden SS



Trabajo científico y riguroso, proceso intelectual y analítico, que nos revela cómo las SS interpretaban los acontecimientos, las ideas y los hombres. Este libro nos descubre que, por encima de las apariencias guerreras, las SS trabajan en los campos ideológico y religioso. Esta Orden que predicaba el "hombre vertical", el ser auténtico y orgulloso, nos deja entrar en su mundo convertido en místico y maldito.

Por el sólo hecho de que los "vencedores" tienen siempre la razón, muchos mitos e ideas preconcebidas han sido imputadas a las SS. Miles de hombres han sido puestos en el mismo saco y llevados al oprobio general sin discernimiento. Pero por vez primera desde el fin de la guerra una historiadora no conformista se ha interrogado sobre la naturaleza de ésta organización tan criticada y nos da una obra fundamental que aborda el universo ideológico de las SS, demostrando así que estaba lejos de ser únicamente un órgano de represión o militar. Ajena a polémicas y a tormentosos debates nos da, al fin, las respuestas a las preguntas que nos podríamos hacer: ¿cual era el espíritu de las SS, su función y sus metas? A través de un trabajo científico y riguroso, un proceso intelectual y analítico, nos revela cómo las SS interpretaban los acontecimientos, las ideas y los hombres. Este libro nos descubre que, por encima de las apariencias guerreras, las SS trabajaban en los campos ideológico y religioso. Esta Orden que predicaba el "hombre vertical", el ser auténtico y orgulloso, nos deja entrar en su mundo convertido en místico y maldito. Por encima de las pasiones mezquinas, volvemos a aprender a forjarnos nuestras opiniones y a considerar la vieja sabiduría de Kant diciendo "equivocado o con razón el hombre debe siempre ser sincero en todo lo que dice".

martes, 7 de octubre de 2014

Dalái Lama: La mente despierta



Por primera vez, el Dalái Lama presenta al público general una visión en conjunto de las enseñanzas más importantes del budismo. Quizá la principal diferencia del budismo y las demás religiones del mundo radique en su original comprensión del núcleo de nuestra identidad. La existencia de un alma o un "yo", que es un aspecto esencial al hinduismo, el cristianismo o el islam, es negada en el budismo. Es más, se considera la creencia en un "yo" la principal fuente de nuestros problemas en la vida. Un conocimiento profundo de esta enseñanza no porta a ninguna visión nihilista o cínica del mundo que nos rodea. Por el contrario, una auténtica comprensión de nuestra mente e identidad nos conduce a la verdadera felicidad individual y a una mayor compasión por los demás. A la vez que el Dalái Lama ofrece en este libro una presentación muy completa de sus enseñanzas sobre estos aspectos filosóficos fundamentales, también muestra a los lectores cómo integrar esta sabiduría de una forma activa en la vida cotidiana.